Puede parecer surrealista la combinación. Un cocktail de fin de semana. Una amalgama imposible. Un reflejo del cómo se vive. Una muestra de talante permisivo. Un marasmo de un no sé qué que suena a concierto no fácilmente asumible. Me iré explicando sin nocturnidad ni alevosía.
Tengo una buena amiga universitaria y forofa empedernida de Harry Potter. Creo que acumula libros, pelis, pins, cuadros, fotos…. de cuanto se refiere al tema. Si no recuerdo mal todo en el inglés original. Ahora está impacientemente esperando la aparición de la última de sus películas (como esperó los libros). No sé si pertenecerá a la generación de “alocaditas” que hacen cola en el Corte Inglés para la entrega del libro que encargaron con meses de antelación. ¡No me lo parece! Sí me consta que ha leído cada libro un par de veces. Hace unos días colocó en su msn una fotito de los protagonistas de la serie mirándose fijamente y con sus caras a no más de dos milímetros de distancia. Le pregunté por ello. Me respondió: “es una foto previa al beso”. Por la expresión intuí que ese había sido un momento fundamental no sólo en la “saga” sino en la expectación de sus expectadores (valga la redundancia). Después de varios libros y películas, en las que lo imaginativo pulula por doquier, el asunto queda mediatizado por “un beso natural”, por un beso como el que se prodigan los seres de carne y hueso (en este caso en el mundo adolescente); por un momento “mágico” porque, en expresión de mi interlocutora, un beso tiene un gran contenido mágico. ¿Dónde queda Calderón con aquello de que “toda la vida es sueño, y los sueños… sueños son”?
Ayer sábado, día 13, se celebró en el barrio más pintoresco de Barakaldo (El Regato) la “fiesta de la cereza”. Creo que es su tercer año. Fiesta simpática que no tiene otro objetivo que acercar a la gente a este barrio aunque sea para mayor gloria del Ayuntamiento y hacer caja a los varios puestos que allí se montan. Quiero suponer que los “numerosos bares” también engrosarían sus beneficios. Hizo una excelente mañana y fueron muy numerosas las personas que acudieron. No podemos decir lo mismo del elemento central de la fiesta: la cereza. ¡Mucho menos si nos referimos a las naturales del entorno! Ni las había ni puede haberlas. Sólo hay que conocer un poco el cierre del valle para deducir que los cerezos productivos han desaparecido casi en su totalidad. La “fama” de la cereza del Regato puede hacer tríada con el “mineral de Arnabal” y la “ternera de Castaños”. ¡Ni ternera, ni mineral no cerezas!… Sin embargo, es un buen motivo para la celebración. Una celebración de “carne y hueso” (¡nunca mejor empleada la expresión!) que la sitúa en las antípodas de la saga “harrypotterina”. Cierto que, para ello, se requiere un mínimo de esfuerzo: salir de casa, ir hasta El regato, comprar el producto y comerlo. Supongo que mi buena amiga universitaria estará de acuerdo conmigo a pesar de sus querencias oníricas.
Desconozco el “festorrio” último de la madrugada del sábado en el entorno del MegaPark. Sé que los vecinos de San Bartolomé comienzan a estar “hartos” de las “manadas” de jovencitos y jovencitas que van y vienen a la fiesta. Algunos “residuos” bajan (en torno a la 1:30) y suben (a partir de las 4:00) por la carretera del Valle. Me refiero a “residuos” tanto en relación a la mayoría como a su estado físico. La “fiesta” continua por donde y hasta donde les viene en gana. Es lo mismo transitar por zona, más o menos deshabitada, que frente a una Residencia de Ancianos. Es el caso que un “grupeto” de unas diez o doce mocitas, además del escándalo griteril correspondiente, traían a rastras (físicamente) a dos “colegas”. A la altura de la Ciudad Deportiva se les escaparon (dando tumbos) de las manos y salieron a la carretera. Allí se “despelotaron” e intentaron tirar su ropa al jardín de la Residencia. Parte de ella quedó en lo alto de la valla….¡y pueden imaginarse el resto!… Seguramente que ninguna de ellas se acercó hasta El Regato para saborear la fiesta. Al menos fueron prudentes para no ir por las inmediaciones del Pantano de Gorostiza. A estas horas lamentaríamos una desgracia. Si es por ello, me quedo con Harry Potter.
Dos notas finales. Cuando subía de la Parroquia del Carmen (8:45 de la tarde) a la altura del Beurko Berria, salieron de uno de los portales cuatro “minifalderas” no pasantes de los 14 años. Saldrán de casa, me dije. Las dejé atrás y al poco oí un grito y dos o tres personas que se dirigían hacia las “niñas”. Una de ellas se había caído y no quería levantarse. ¡La melopea era de aupa!… Esta mañana recojo de la prensa: “dos personas han resultado heridas por arma blanca en Barakaldo, concretamente en la calle Juan de Garay. El agresor, que se ha dado a la fuga tras apuñalar a dos chicos, se ha cambiado de vestimenta y ha regresado a la zona de copas. Una vez ahí, testigos que habían presenciado los hechos lo han reconocido y posteriormente ha sido detenido por la Ertzaintza. Uno de los heridos, que ha sido trasladado al hospital de Cruces por una UVI de Osakidetza, está grave”. Quizá tenga razón mi amiga universitaria. Casa, sillón y Harry Potter. Lo único que no me convence son los “besos virtuales”. Mejor, como las cerezas, en vivo y en directo.
No hay eventos que mostrar en estos momentos.
Powered by Lifestream.
Veamos su punto de vista es ciertamente generalizado ya Que muchos de los jovenes Que acudimos a la rock no nos consideramos “residuos” como usted dice.
Simplemente Buscamoss una noche en la cual desconectamos de la rutina y de los estresantes examenes.
Por eso creo que cierta gente se puede sentir ofendida en el casoo de Que leyeran su pagina, por eso le rogaria que moderarse la forma de generalizar en este concreto término.
Por no generalizar hablé, en su momento, de “residuos”. Porque quienes así se siguen comportando no son sino los “residuos” de un colectivo que, quiero suponer, se divierte más o menos responsablemente. Lo sigo viviendo cada fin de semana.