Aquí me tienen, a pesar de ser Domingo, preparando los exámenes que el “dedo” del alumnado (tan tirano como otro cualquiera), con el visto bueno de la Jefatura de Estudios, me han endilgado. Seguro que todos ellos cambiarían esta preparación por la que ellos deben realizar. Es el caso que cada uno tiene sus responsabilidades. ¡Que hubiesen elegido el “Taller de doma de euskokaracoles”!
Puede parecer surrealista pero una de mis preocupaciones básicas en esta preparación es la selección exhaustiva de los términos a emplear. Es tal su ignorancia comprensiva que a poco que utilices una palabra ajena al lenguaje más ordinario puedes buscarte una denuncia en la Inspección Educativa por acoso intelectual. No hace muchos años el texto que se propuso en el examen de Lengua (Selectividad) llevaba el título de “Eximio”. Fue tal el desastre de dicha prueba que hasta algunos “eximios” profesores se indignificaron firmando una carta de protesta. ¡Ah, la lectura! Solución: regalar un ordenador. “¡Ama, qué simples son los políticos! A la ignorancia le llaman percepción incompleta de la realidad; a la desidia, ocupación desestructurada; al trabajo, imposición del neoliberalismo; a la competencia, acoso a la igualdad de oportunidades… ¡qué simples!”
La semana que finaliza han comenzado los exámenes de primera evaluación mis adorables “aposentados” de Bachillerato. Por razones del guión he estado presente en los de Filosofía (2º B) y Lengua (2º A). “Angelitos” con edad suficiente de “botellonear”, “rockestear “, …y otras cosas que no digo. Con aspiraciones médicas, empresariales, ingenieriles,… etc… Con mando en casa. Pues bien. Los profesores de ambas materias, tras escuchar personalmente a varios de ellos, han tenido que explicar al conjunto los términos “disertar” y “vigencia” incluidos en alguna de las preguntas. Cuestiones insertas en las siguientes preguntas: “Analizar el tema y hacer una disertación sobre el mismo” (Filosofía) y “Redactar una breve exposición sobre la vigencia de la literatura” (Lengua). ¡Sin palabras!
Me sube la bilirrubina al leer las genialidades del Consejo de la Juventud de Extremadura referentes a la Educación afectivo-sexual de la adolescencia y su forma de encararlos. Una vez más, sale a flote el argumento retroprogre por excelencia: “Como ésto es una realidad social, mejoremos los resultados”. Y sin ningún reparo se aplica, sistemáticamente, al beber, al joder, al trasnochar, al viajar… Todo es válido desde que uno nace. La educación consiste en “hacerlo bien” y el gobierno debe poner los medios. “Nada es malo” (sobre todo si lo dice la Iglesia); “no te cortes” (sobre todo si proviene de tus padres), “es tu derecho” (sobre todo si te lo dice la progresía); “todo es posible” (si lo afirma la “siempre joven “ Pajín”) ….
Así, pues, (son las 9:30) me debato a la hora de exigir que el examen se haga en un “folio doble” (alguno me preguntará si es lo mismo que un “folio doblado”) o en un “folio normal” (¿vale en un pañuelo de papel?) o se escriba ´”con bolígrafo” (¿vale cualquier color?) o se “respeten los márgenes” (¿todos?) o “se ponga el nombre al inicio” (el nombre ¿de quién?) o el examen dura “dos horas” (¿y si termino antes?) o escribir con “claridad” (¿quiere decir con bolígrafo blanco?) o “escribe los que sepas sobre” (si no sé nada ¿me puntúas?) o esta pregunta es “voluntaria” (si no la hago ¿pasa algo?), o… o… ¡me voy a La Arboleda a consultar el asunto con alguno de los múltiples burros que pacen por La Górriga!… ¿Sabrán lo que es un burro?… Al menos los burros (cuando me acerco) me miran con simpatía y no acordarán de mi madre (cuando les suspenda).
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