Que los tiempos cambian es indiscutible; sin embargo, con el actual Gobierno los valores de nuestros niños y jóvenes no es que cambien, es que no existen. Soy profesora, y mis alumnos tienen entre seis y ocho años. Esta edad es la adecuada para «encauzar» a las personas en los valores del esfuerzo y de la competitividad para alcanzar unas metas tanto personales como formativas y profesionales. Pues bien, hace ya algunos años que a una parte muy considerable de los niños no se les puede poner deberes, especialmente para el fin de semana. La explicación que te dan es la siguiente: «yo no puedo hacer los deberes. Tengo que preparar el «finde»… Me voy a esquiar… A Disney… o al chalé con el novio de mi mamá, o con la novia de mi papá…». Ni que decir tiene que durante el curso el nivel de estas criaturas es bajísimo. Están pendientes de «ese» regalito que les prometen para ganarse su afecto. Los resultados, como es obvio, son desastrosos. Si a todo esto sumamos las nuevas normas morales impartidas por la ministra de Igualdad de este Gobierno, donde los valores morales tampoco existen, aquí todo vale.
Los que tenemos cierta edad no es que seamos antiguos, como quieren «etiquetarnos» a quienes no compartimos los ideales de este Gobierno; es simplemente que añoramos los valores de antaño, aquéllos basados en el estudio y el esfuerzo.
NOTAS de MITXEL
1) Suscribo, letra a letra, las afirmaciones de mi colega maestra y las prolongo a Bachillerato (porque es el espacio educativo donde me muevo diariamente). Los razonamientos pueden diferir pero la conclusión es la misma: el estudio y el trabajo brillan por su ausencia (en términos más que generales); el apoyo de las familias ante el lloriqueo de los vástagos es total. ¡Hoy mismo he recibido en mi despacho a una madre sumamente enfadada por las tareas académicas que ha tenido que realizar su hija en estas pasadas vacaciones y que, según ellas, les ha amargado la Navidad! La “angelita” tiene seis suspensos de la primera evaluación y dos asignaturas pendientes del Curso anterior…¡Lo que hay que oír!
2) Que un niño en edad infantil hace lo que le viene en gana lo constato todos los días en los patios. Puede estar subido en las canastas, tirar los papeles al suelo, quitarle un juguete al vecino, pegarle una torta a quien le quita el suyo, etc…. ¡Todo ante la atenta mirada del adulto!…. Eso sí, como esté cerrada una puerta del baño la Queja es inmediata; como haga un poco de frío y el niño no esté debidamente resguardado… ¡queja al canto!… Llamada a la responsabilidad; amenaza con la denuncia… ¡Lo que hay que ver!
3) Algunos medios de comunicación han dado estos días el inicio en España del reparto de los famosos “zapanadores” (ordenadores de Zapatero). Casualmente ha sido en Andalucia, territorio con los peores resultados académicos de todos los países de la OCDE. Quizá pretenden mostrarnos que, con ello, se mejorará automáticamente su vergonzoso lugar entre los índices de analbetismo. ¡Hay que ser tonto para aceptar sin más esta melonada que, sin duda, estará sugerida por algún equipo de pedagogos! Quisiera saber dónde estarán los ordenadores el curso que viene; quisiera saber las repercusiones de todo ello en dos o tres años…
4) Retomo el último párrafo: “Los que tenemos cierta edad no es que seamos antiguos, como quieren «etiquetarnos» a quienes no compartimos los ideales de este Gobierno; es simplemente que añoramos los valores de antaño, aquéllos basados en el estudio y el esfuerzo”. Añado: en el trato personal y cercano. Los ordenadores (como ocurre en las casas) sólo ayudarán a despersonalizar no sólo las relaciones entre los propios alumno sino entre el profesor y el alumno. Acabaremos robotizados aunque, ¡quién sabe!, quizá es lo que pretenden nuestros políticos. ¡Atentos a la jugada!
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Creo que el problema de la educación, es un problema global que viene dado por la evolución (o involución) de los perfiles de los agentes educativos:
-Politico/as: se esconden entre cifras abstractas que poco tienen que ver con la realidad, siempre hay algun país peor que el nuestro en materia de educación y eso les consuela. Le gusta hacer experimentos.
-Colegios:
+Públicos: Varian su modelo entre legislatura y legislatura.
+Privados/concertados: Les gusta tener un alto indice de aprobados en selectividad. Poco recomendables para niños/as con un perfil academico bajo y con dificultades de aprendizaje (si patologías,claro)que quedarán relegados a las últimas filas y al obstracismo absoluto.
Profesores: Estan sobrevalorados salarialmente. Hay mucho profesionalismo y poca vocación. En el caso de Euskadi prima más el Euskera que cualquiera de las dos anteriores.
Padres: Afectados por un sentimiento de culpa, lo suplen con una sobreprotección exarcebada y mezquina. No se preocupan de la educacion de sus hijos y si de su complacencia.
Niños/as: Son las victimas de una generación de padres materialistas, de una generación de profesores que poco tienen que ver con los que ejercian hace 20 años y se quedaban con el niño media hora más despues de su jornada laboral si hacia falta. En cuanto a los politicos,estos no cambian nunca ni esperemos que lo hagan.
Esta reflexion esta hecha desde el respeto y la experiencia personal en el ambito educativo tanto publico como privado.
No deja de ser una reflexion generalista.
Un saludo